La mañana del pasado martes, la tranquilidad de la avenida Gabriel Roca en Palma se vio interrumpida por un episodio que parece sacado de una película de acción. Un hombre español fue detenido tras haber amenazado a otro conductor con un hacha y haberlo perseguido durante varios kilómetros después de una discusión de tráfico. «Vete de aquí o te abro la cabeza», le lanzó el agresor, dejando claro que no se trataba de una broma.
Un día cualquiera que se tornó peligroso
Todo comenzó cuando la víctima, tranquilo al volante, empezó a escuchar pitidos y a ver destellos de luces detrás de él. Pensando que era simplemente otro conductor intentando llamar su atención, saludó sin malicia. Pero lo que parecía ser una anécdota más se convirtió rápidamente en algo mucho más serio.
A medida que avanzaba por una calle estrecha, el mismo coche continuaba siguiéndole, y el conductor comenzó a hacer gestos extraños. La tensión aumentó cuando ambos vehículos finalmente se detuvieron uno al lado del otro. Fue entonces cuando un joven corpulento salió del auto contrario y, sin mediar palabra, comenzó a proferir insultos antes de sacar un enorme hacha del maletero.
Aterrorizado y sintiendo que su vida estaba en riesgo, nuestro protagonista decidió huir a toda velocidad hacia casa. Sin embargo, para su horror, volvió a encontrarse con su perseguidor justo cuando pensaba que había dejado todo atrás. Este no solo le robó el teléfono móvil para evitar ser grabado, sino que también lo arrojó al suelo antes de desaparecer rápidamente.
Afortunadamente, la Policía Nacional actuó rápidamente ante la denuncia recibida. Tras realizar varias batidas por la zona, dieron con el agresor circulando por la calle Joan Miró. Al detenerlo e inspeccionar su vehículo encontraron no solo el hacha con la que había amenazado a su víctima, sino también una pistola de airsoft y otros objetos peligrosos guardados en el maletero.
No cabe duda de que este incidente ha dejado huella en todos los involucrados; un recordatorio escalofriante sobre cómo una simple discusión puede escalar hasta niveles insospechados.

