En una mañana que prometía ser como cualquier otra, un Renault Clio se convirtió en el escenario de una tragedia. Un conductor ha aceptado una pena de un año y un mes de prisión tras provocar la muerte de su amigo, un joven de solo 26 años que iba de copiloto. Todo ocurrió en Santa Maria, cuando este hombre perdió el control del vehículo y se estrelló contra un guardarraíl.
El fatal accidente tuvo lugar alrededor de las 2:30 horas en la carretera Ma-2020, que conecta Santa Maria con Bunyola. Conducía a más de 110 km/h, muy por encima del límite permitido que es 70. Aquel instante fatídico dejó a la familia del joven sumida en el dolor; el impacto fue tan violento que el copiloto sufrió un traumatismo toracoabdominal y no pudo sobrevivir.
Las consecuencias del exceso y la imprudencia
A pesar del caos generado, el conductor salió ileso. Sin embargo, los bomberos tuvieron que excarcelar al joven fallecido, atrapado entre los hierros retorcidos del coche. La Guardia Civil no tardó en iniciar una investigación para esclarecer las causas y determinar responsabilidades. Finalmente, imputaron al conductor por homicidio por imprudencia menos grave.
Tras intensas negociaciones, su abogado llegó a un acuerdo con el fiscal y la familia afectada: además de cumplir su condena, indemnizó a los seres queridos del fallecido con 135.000 euros. También se le retirará el carné durante 13 meses. Esta historia es un duro recordatorio sobre lo frágil que puede ser la vida y cómo una decisión imprudente puede cambiarlo todo para siempre.

