Una tragedia que nos golpea el corazón. El pequeño de cinco años, hermano del niño mallorquín que perdió la vida en un accidente de tráfico en Barcelona, ha fallecido. Este niño luchaba por su vida desde el fatídico día 29 de diciembre, cuando su familia se vio envuelta en una colisión frontal a las 21:00 horas en la carretera C-16, cerca de Cercs.
Un accidente devastador
La familia viajaba junta, buscando quizás disfrutar de unas vacaciones o simplemente regresar a casa. Pero el destino les tenía preparado un giro cruel. Su padre también resultó gravemente herido y permanece ingresado, mientras que los dos pequeños fueron evacuados a hospitales distintos; uno al Parc Taulí de Sabadell y otro al Vall dHebron. Cada minuto cuenta y cada vida importa.
El momento fue caótico. La carretera tuvo que ser cortada hacia Barcelona y se activaron ocho dotaciones de bomberos junto a nueve ambulancias para atender a los heridos. Un bombero que estaba fuera de servicio fue quien alertó rápidamente al 112, demostrando la importancia del trabajo conjunto ante la adversidad.
Este suceso no solo afecta a una familia; resuena profundamente en nuestra comunidad. Nos hace preguntarnos hasta cuándo seguiremos tirando a la basura vidas inocentes por culpa de accidentes evitables. Es hora de reflexionar sobre la seguridad vial y lo frágil que puede ser nuestra existencia.

