La pasada noche de Reyes, un hombre decidió que iba a celebrar la festividad de una manera poco convencional. Andrew E., un indigente de 31 años originario de Bahamas, se sentó en el restaurante de un hotel de cuatro estrellas en el Paseo Marítimo de Palma. Con aires despreocupados, pidió un salmón, dos postres y una botella de agua. Pero cuando llegó la cuenta, que ascendía a 51,50 euros, su actitud cambió radicalmente: «No tengo dinero ni intención de pagar», lanzó con descaro.
El desenlace inesperado
Los trabajadores del restaurante no tardaron en reaccionar ante lo que parecía ser un intento claro de hacer un simpa. Así que decidieron llamar a la policía. En cuestión de minutos, dos agentes de la Policía Portuaria se presentaron para hacerse cargo del asunto y retuvieron al hombre hasta que llegara una patrulla de Seguridad Ciudadana. Ya habían tenido sus roces previos con Andrew E., así que no les costó identificarlo.
A pesar del ambiente festivo, el encuentro no fue nada amable. Andrew se mostró renuente a colaborar y solo admitió que duerme en la calle. Finalmente, los policías lo detuvieron por presunto delito de estafa y le informaron al encargado del local sobre cómo presentar una denuncia formal.
A medida que lo llevaban hacia los calabozos, Andrew pareció perder los estribos y tuvo que ser reducido por los agentes. Quería disfrutar como si fuera un Rey esa noche especial y terminó tras las rejas por no querer pagar su cena. Este hombre llegó a Mallorca hace unos meses en crucero y ha tenido varios encuentros con la ley desde entonces; uno reciente ocurrió en diciembre cuando intentó asaltar a una pareja con una barra de hierro.

