El pasado viernes por la noche, Palma se convirtió en el escenario de una peligrosa carrera. Un hombre, de nacionalidad española, decidió poner a prueba su suerte al volante, desafiando todas las normas de tráfico y poniendo en riesgo la vida de otros. Todo comenzó cuando una patrulla de la Policía Nacional detectó un vehículo que, sin previo aviso, realizó un cambio brusco de dirección. Como si fuera una escena sacada de una película, el conductor perdió el control momentáneamente y aceleró a toda velocidad para escapar.
Una huida llena de peligros
Los agentes no tardaron en iniciar la persecución. Este individuo no se limitó a saltarse semáforos; ¡no! Se dedicó a hacer zigzags y derrapar como si estuviera en un videojuego. En su afán por huir, estuvo a punto de atropellar a varios peatones y rozar las aceras. Era una locura total.
A pesar del peligro evidente que representaba su conducción temeraria, el conductor siguió adelante hasta que finalmente se detuvo en un semáforo. Pero aquí no acabó la historia; cuando los policías le dieron el alto, simplemente ignoró la señal roja y volvió a lanzarse a la fuga.
La situación se tornaba cada vez más tensa hasta que los agentes decidieron reducir la velocidad al perderlo de vista entre las calles. Sin embargo, justo cuando pensaban que todo había terminado, un testigo les alertó: ¡el coche había parado! Y ahí estaban los tres ocupantes huyendo corriendo como si fueran protagonistas de un thriller.
Finalmente, los policías lograron interceptarlos rápidamente y entrevistarse con el conductor, quien confesó que había tratado de escapar por miedo a ser detenido nuevamente. Una historia impactante que nos recuerda lo impredecible que puede ser la vida nocturna en nuestras ciudades.

