Era la mañana del Año Nuevo, y la ciudad de Palma aún despertaba con resaca. Pero no todos los que salían a las calles estaban listos para disfrutar de un nuevo comienzo. Un hombre de 33 años y una mujer de 34, ambos españoles, se encontraron con un taxista en el camino y lo que debería haber sido un simple intercambio de palabras acabó convirtiéndose en un altercado violento.
El reloj marcaba las 5:15 horas cuando la pareja, al cruzar un paso peatonal, se sintió ofendida por la manera en que el taxista conducía. En lugar de dejarlo pasar, decidieron cargar contra él con insultos y agresiones. La situación escaló rápidamente; la mujer empezó a golpear el capó del coche como si eso pudiera cambiar lo sucedido y terminó rompiendo el retrovisor. Cuando el taxista salió para intentar calmar las aguas, recibió golpes que le dejaron lesiones leves en la cara y las manos.
Crisis sobre ruedas
A pesar del intento de fuga por parte de la pareja, el taxista no se quedó parado. Con determinación logró retenerlos hasta que llegó una patrulla de la Policía Local. Allí, los agentes encontraron tres personas forcejeando bajo la mirada atónita de algunos transeúntes. La pareja intentó ofrecer una versión diferente de los hechos, pero sus relatos chocaban entre sí y estaban claramente influenciados por alguna copa demás.
Dos testigos presenciales corroboraron sin dudarlo lo que había dicho el taxista, quien decidió presentar una denuncia formal para hacer valer su derecho ante esta injusticia. Este tipo de incidentes nos recuerdan lo frágil que puede ser nuestra convivencia diaria; a veces basta con un cruce inesperado para que todo se descontrole.

