En un día que parecía común, la vida de los vecinos de sa Coma dio un giro inesperado. El incendio que se desató el pasado sábado en el parking local dejó a medio centenar de personas sin hogar, obligándoles a desalojar sus viviendas y sumiéndolos en una incertidumbre preocupante. Jaume Soler, el alcalde del municipio, se plantó en la calle Ficus para explicar la situación. «Hemos decidido apuntalar el edificio afectado para garantizar la seguridad de todos», afirmó con determinación.
Un trabajo urgente y necesario
A primera hora del lunes, los técnicos municipales llegaron al lugar para evaluar daños. Con una mirada crítica y decidida, tomaron la decisión de apuntalar el edificio antes de que las cosas empeoren. Mientras tanto, la Policía Local y los Bombers de Mallorca ya estaban al tanto y listos para actuar rápidamente. Sin embargo, la Guardia Civil no se quedó atrás; está investigando las causas del fuego, que se originó en un coche híbrido perteneciente a una mujer maltratada.
Soler explicó que el tiempo que tarden en realizar este apuntalamiento definirá cuándo podrán regresar los vecinos a sus casas. Pero aquí viene lo más complicado: muchos siguen sin luz ni agua, lo que significa que su vuelta podría tardar más horas de lo esperado. Para ayudarles mientras tanto, el ayuntamiento ha habilitado varios apartamentos turísticos: nueve unidades para 26 personas. La buena noticia es que el consistorio cubrirá los gastos hasta el 2 de enero, pero después deberán buscarse la vida.
No es fácil lidiar con situaciones como esta; cada día cuenta y cada rincón vacío pesa en nuestros corazones. Así están las cosas por Sant Llorenç; esperemos que pronto todo vuelva a la normalidad.

