Este sábado, el amanecer se tornó sombrío en sa Coma cuando un Toyota C-HR híbrido estalló en llamas dentro del aparcamiento de un complejo de apartamentos. Lo que parecía ser un simple incidente pronto reveló una historia más profunda y desgarradora: este coche pertenecía a una mujer maltratada, una de las 25 personas que han tenido que ser realojadas por el Ajuntament de Sant Llorenç.
Investigación abierta y evacuaciones masivas
La Guardia Civil está indagando si este fuego, que obligó a desalojar a cerca de medio centenar de vecinos, fue algo más que un accidente. Hasta ahora, no hay detenidos, pero la incertidumbre se palpa en el aire. Este lunes, los agentes del Laboratorio de Criminalística se dirigirán al lugar para examinar el vehículo carbonizado y buscar pistas que expliquen si alguien pudo haberlo provocado o si todo fue producto de un cortocircuito.
A las 7:25 horas, el humo comenzó a llenar el bloque, asfixiando la calma matutina y forzando la evacuación. El 061 montó rápidamente un hospital de campaña donde atendieron a 23 personas, entre ellas cinco policías locales y dos guardias civiles, todos afectados por la inhalación del denso humo. La propietaria del coche calcinado, junto con su hijo menor, fueron trasladados al polideportivo municipal antes de encontrar refugio temporal en los apartamentos BJ Europa.
Mientras tanto, los bomberos trabajaron arduamente para retirar el vehículo del garaje y evitar que las llamas revivieran. Una situación tensa y trágica que nos recuerda la fragilidad de nuestras vidas y lo fácilmente que pueden cambiar las cosas.

