La historia que nos llega desde Palma es de esas que no se pueden contar sin un nudo en el estómago. En una tarde del 20 de diciembre, una mujer de 43 años decidió subirse a su Mazda CX-5 tras haber disfrutado de unas copas. Lo que parecía un viaje cualquiera se tornó en tragedia cuando, al invadir el carril contrario en el Camí Vell de Bunyola, colisionó frontalmente con un Hyundai i20. El impacto fue tan fuerte que el vehículo afectado retrocedió casi diez metros, como si hubiera sido empujado por una fuerza invisible.
Un rescate poco afortunado
Pero aquí no termina la historia. El marido de la conductora, preocupado y quizás bajo los efectos del alcohol también, acudió al lugar con sus dos hijos para llevarse a casa a su esposa. Sin embargo, la situación tomó otro giro inesperado: al realizarle la prueba de etilometría, dio positivo. De esta forma, no solo ella enfrentaba las consecuencias de sus actos; él también se sumaba a la lista de denunciados por la Policía Local.
La Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) está investigando lo sucedido mientras todos reflexionamos sobre cómo una decisión puede cambiar el rumbo de varias vidas. La madre y esposa que salió esa tarde podría haber sido una más en nuestras calles; pero ahora nos recuerda lo frágil que puede ser nuestra seguridad vial cuando las copas se cruzan en nuestro camino.

