En un giro de acontecimientos que ha dejado a muchos con la boca abierta, el exfiscal Miguel Ángel Subirán ha sido condenado por presentar una denuncia falsa contra el comisario de la Policía Nacional que se atrevió a investigar sus andanzas. Todo ocurrió en los juzgados de Vía Alemania, donde Subirán llegó el 6 de marzo sin ganas de declarar. Pero ya sabemos cómo son estas cosas: no puedes escapar de las consecuencias de tus actos.
Una trama llena de mentiras
Esta es la segunda condena que recibe Subirán, quien ahora tendrá que hacer frente a una multa por intentar perjudicar al mando policial. La sentencia deja claro que su intención era desacreditar a los agentes y socavar su trabajo. Y todo esto surgió en medio de un proceso judicial donde él y un antiguo testigo protegido decidieron alterar los hechos con un descarado temerario desprecio por la verdad.
La historia comenzó en 2020 cuando un antiguo testigo alegó haber sufrido un ataque con ácido. La Policía Nacional asumió la investigación y rápidamente descartó tal versión. Pero eso no detuvo a Subirán; al día siguiente, ya había cocinado una denuncia sobre un supuesto trato vejatorio hacia el testigo en cuestión.
Lo más impactante fue descubrir que introdujo elementos falsos en su relato. Habló de coacciones y manipulaciones en el interrogatorio, apuntando erróneamente a quienes no debían ser acusados. Y aquí viene lo mejor: la clave para su condena fue una grabación entre él y el testigo que, irónicamente, aportó ante el Tribunal Superior. En ella se escucha claramente cómo intentaba dirigir la narrativa hacia los policías conocidos como ‘Los Juanes’.
Finalmente, además de enfrentarse a una multa de 6.500 euros, también deberá indemnizar al agente afectado con 2.000 euros más. Un precio elevado por jugar con fuego y tratar de tirar todo a la basura.