En la madrugada del 27 de octubre, el barrio de Cas Capiscol en Palma se convirtió en escenario de una historia que no deja a nadie indiferente. Un joven colombiano de apenas 25 años fue detenido por la Policía Nacional después de haber intentado robar en un local y, para colmo, quemar un coche que había sustraído. La situación es digna de mención, ya que el hombre no solo se vio involucrado en varios robos, sino que también dejó una estela de daños a su paso.
Un desliz delictivo
Todo comenzó cuando una llamada al 091 alertó a las autoridades sobre ruidos sospechosos provenientes del establecimiento. Cuando los agentes llegaron al lugar, se encontraron con una multitud que apuntaba en la dirección donde había huido el ladrón. Con rapidez y coordinación lograron interceptarlo poco después. Lo curioso es que este individuo llevaba consigo un router y dos datáfonos robados, además de ocultar un par de cuchillos entre sus pertenencias.
Testigos del área afirmaron haberlo visto rompiendo las ventanillas de varios coches junto a otro compinche antes de acceder al local mediante la fractura de un cristal. Al inspeccionar el lugar, los policías encontraron dos bolsas llenas con objetos pertenecientes al negocio; el propietario confirmó rápidamente que le habían sustraído también dos datáfonos, su router y hasta una cartera con dinero y documentos.
Poco después, los investigadores descubrieron que estos jóvenes ladrones habían robado otro vehículo para luego prenderle fuego. En las cercanías del coche carbonizado hallaron una alcantarilla metálica apoyada contra un poste, herramienta utilizada seguramente para romper las ventanillas. Es difícil no sentir rabia ante situaciones así; ¿dónde vamos si lo habitual se ha vuelto el monocultivo turístico acompañado por actos delictivos? El caso sigue abierto y no se descartan más arrestos en relación a esta ola de delitos.