En una mañana que prometía ser como cualquier otra, la vida de un hombre cambió drásticamente. Ayer, un juez decidió que debía ingresar en prisión aquel individuo que fue detenido con 500.000 euros en oro guardados en su piso de Palma. Este no era un ladrón cualquiera; formaba parte de una peligrosa banda que se dedicaba a saquear casas por toda Mallorca.
Un taller clandestino y un peligro para la comunidad
El arrestado, un búlgaro que vivía con su mujer y su hijo en la carretera de Valldemossa, había montado todo un taller clandestino para fabricar joyas. Imagina el escenario: fundiendo metal a temperaturas altísimas, con un soplete conectado a una bombona de butano. Esto no solo era ilegal, sino también un grave riesgo para los más de 150 vecinos que compartían esa finca con él.
La Guardia Civil ya había desarticulado parte de esta organización criminal el pasado diciembre, cuando detuvieron a otros tres delincuentes que ahora cumplen condena. Y es que este hombre tenía un papel crucial: se encargaba de dar salida a los objetos robados y las joyas obtenidas por sus cómplices. Tras varias semanas de vigilancia discreta, los agentes dieron con su domicilio y descubrieron más de 1.000 piezas de oro, 10.120 euros en efectivo y una serie de relojes y herramientas usadas para manipular las joyas robadas.
No cabe duda de que este operativo ha sido una victoria para la comunidad mallorquina, pero también deja al descubierto una realidad inquietante sobre el crimen organizado en nuestras calles.