En el corazón de Palma, se vivió una jornada tensa este viernes en la Audiencia. Dos acusados se enfrentaron a un relato aterrador que deja a cualquiera sin aliento. Una joven, atrapada en un mundo oscuro, compartió su experiencia desgarradora de ser obligada a prostituirse.
Un grito de auxilio
«Me dijo que las mujeres que no trabajan bien acaban muertas y tiradas al mar», reveló entre lágrimas, sus palabras resonando con fuerza en la sala. Este tipo de testimonios nos confronta con la cruda realidad de muchas mujeres que sufren en silencio, mientras nosotros seguimos adelante con nuestras vidas como si nada pasara.
La situación en Mallorca no es solo un problema aislado; es una llamada urgente a la acción para nuestra sociedad. Es hora de mirar hacia otro lado y preguntarnos ¿qué estamos haciendo para cambiar esta historia? La indiferencia no puede ser nuestra respuesta. No podemos permitir que estas historias queden olvidadas o minimizadas.