La historia comienza en Calvià, donde la Policía Nacional se llevó una sorpresa mayúscula. Todo empezó con el aviso de un coche de alquiler que había desaparecido y, como si fuera una trama de película, los agentes se pusieron manos a la obra. A las 8 de la mañana del pasado martes, recibieron la alerta y empezaron a rastrear el área. Lo que no sabían era que esta búsqueda les llevaría hasta Son Banya, un poblado donde el crimen parece ser pan de cada día.
La trama se complica
Los policías dieron con el coche robado y, al asomarse, encontraron a dos hombres dentro: uno tenía 34 años y otro 38, ambos polacos. Tras identificarlos, saltaron las alarmas; uno de ellos estaba relacionado con una serie de robos en cinco taxis en Palma a finales del año pasado. ¡Increíble! Este ladrón no solo había robado un coche, sino que también estaba implicado en hurtar dinero y objetos personales del interior de esos taxis.
Al inspeccionar el vehículo que conducían, hallaron herramientas sospechosas: una amoladora y un cortasetos. Los delincuentes no tardaron en admitir que eran robadas. Y para añadir más drama a la historia, uno de ellos ya tenía más de diez detenciones anteriores. El mundo del delito es duro pero parece que estos chicos no aprendieron la lección.
Así es como un simple robo puede desvelar conexiones insospechadas entre delincuentes. La Policía sigue tras sus pasos mientras nosotros nos preguntamos qué medidas tomarán para detener este ciclo sin fin.