La historia comienza el pasado viernes, cuando la Policía Local de Palma se encontraba realizando su trabajo en la bulliciosa calle Sant Miguel. A eso de las 16:40, dos agentes patrullaban la zona cuando avistaron a un grupo de vendedores ambulantes con un sinfín de camisetas falsas a la vista. En un intento por recuperar esos productos ilegales, las funcionarias se acercaron y lograron incautar varias prendas. Pero lo que parecía ser una operación rutinaria pronto se tornó en una auténtica pesadilla.
Un incidente inesperado
Como si de una película se tratase, dos jóvenes regresaron furiosos para recuperar lo que habían perdido. Uno de ellos, cegado por la ira, agredió a una de las agentes mientras esta trataba de controlar la situación. Recibió puñetazos y codazos en el gemelo, provocándole una dolorosa rotura fibrilar que le obligó a buscar atención médica y, como consecuencia, a ausentarse del servicio.
El lunes llegó el momento de actuar. La Policía Local no iba a dejar esto impune y localizó al sospechoso en Dalt Murada, donde seguía vendiendo sus productos falsificados. Tras identificarlo, fue arrestado por los delitos cometidos; no solo resistencia grave a los agentes, sino también lesiones y violación de derechos sobre propiedad industrial.
Este incidente resalta no solo el riesgo que corren nuestros agentes diariamente sino también la necesidad urgente de tomar cartas en el asunto respecto al comercio ilegal que inunda nuestras calles. Nos preguntamos: ¿hasta cuándo vamos a permitir que estas situaciones sigan ocurriendo? Es hora de levantar la voz y exigir acciones contundentes.