La historia que se cuenta tras las paredes del juzgado de Palma es escalofriante. Un hombre, C.G.S., ha sido condenado a tres años de prisión por hacer nada menos que mil fotos a su vecina, una niña de solo 12 años. Todo esto ocurrió entre 2018 y 2020 y, para colmo, se le ha impuesto una multa de 7.200 euros. Pero eso no es todo, porque el tribunal también ha ordenado que indemnice a la menor con 50.000 euros por el daño causado.
Todo salió a la luz cuando, el 12 de marzo de 2020, la víctima sorprendió al acusado grabándola desde su ventana mientras ella se cambiaba de ropa. Imagina esa situación: son las seis y media de la mañana y te das cuenta de que alguien te está observando con un teléfono móvil. La Policía Nacional actuó rápidamente y detuvo al hombre, encontrando en sus dispositivos un total de 933 fotografías donde incluso algunas mostraban a la joven semidesnuda.
Un juicio desgarrador
Durante el juicio celebrado el año pasado, C.G.S., que trabajaba como gestor en el Consell, admitió haber tomado las fotos pero negó haberlas compartido con nadie. Su defensa fue absurda: dijo que lo hizo ‘por curiosidad’ y que las ventanas estaban muy cerca. Sin embargo, la magistrada dejó claro en su fallo que ya no había dudas sobre la culpabilidad del acusado.
La ahora mayor de edad relató cómo vivió ese momento aterrador: «Me estaba vistiendo para ir al instituto y vi una mano con un teléfono negro asomándose por la ventana. Sentí pánico, puro terror». La madre también habló sobre cómo este incidente cambió sus vidas para siempre: «Mi hija empezó a ducharse vestida porque se sentía vigilada todo el tiempo; tuvimos que mudarnos porque ya no podía soportar vivir aquí».
Aparte del tiempo tras las rejas y los pagos económicos, C.G.S. no podrá acercarse ni comunicarse con la menor durante los próximos cinco años. Aunque esta sentencia aún puede ser apelada ante la Audiencia Provincial de Palma, es un pequeño alivio saber que se ha hecho justicia en este caso tan perturbador.