La historia que hoy nos ocupa no es fácil de digerir. C.G.S., un informático de Palma, ha sido condenado a tres años de prisión y una multa de 7.200 euros por haber hecho más de mil fotos a su vecina, una niña de apenas 12 años. Esta situación se desarrolló entre 2018 y 2020, y el impacto emocional sobre la menor ha sido devastador.
El terror detrás de la ventana
Todo comenzó en marzo de 2020, cuando la joven sorprendió al acusado grabándola desde su casa mientras se cambiaba. La Policía Nacional actuó rápidamente tras recibir la denuncia y confiscó dos móviles del hombre, encontrando un total asombroso de 933 fotografías, ¡18 de ellas con la niña semidesnuda! Una auténtica violación a su intimidad.
En el juicio, celebrado en abril del año pasado, C.G.S. admitió haber tomado las imágenes pero se defendió diciendo que lo hizo “por curiosidad”. Su defensa fue casi increíble: alegó que las ventanas estaban muy cerca. ¿De verdad creía que eso justificaba sus acciones?
La víctima, ahora mayor de edad, relató aquel momento aterrador: «Me estaba vistiendo para ir al instituto y vi una mano con un teléfono negro asomándose por la ventana… Sentí pánico, puro terror». Y es que esta experiencia dejó marcas profundas; su madre aseguró que todo cambió para su hija: «Empezó a ducharse vestida… Tuvimos que mudarnos porque ya no se sentía segura en Palma».
Aparte del tiempo tras las rejas y el dinero a pagar, C.G.S. tiene prohibido acercarse o comunicarse con la joven durante los próximos cinco años. Aunque esta sentencia aún puede ser apelada ante la Audiencia Provincial de Palma, esperamos que se haga justicia y se escuche el clamor de quienes han sido víctimas como ella.