Nadie podría haber imaginado la tragedia que se desató una noche de octubre en Playa de Palma. Nigel Liebchen, un hombre que parecía llevar una vida normal, se convirtió en el protagonista de un episodio desgarrador tras apuñalar a José Miguel L. hasta acabar con su vida. Este jueves, en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial, Nigel aceptó su condena: 18 años de prisión.
Con lágrimas en los ojos y su abogada, Martina Bauzà, a su lado, el acusado reconoció haber cometido un asesinato atroz. No solo tendrá que lidiar con sus demonios internos; también deberá indemnizar a la familia del fallecido con medio millón de euros: 100.000 euros para su mujer y 200.000 para cada uno de sus dos hijos. Como si eso pudiera reparar el daño hecho.
El desenlace fatídico
La historia detrás del crimen es escalofriante. Todo comenzó por una deuda relacionada con la venta de drogas; Nigel exigía 5.000 euros a José Miguel. En una noche fatídica, entre las 1:30 y las 2:00 horas del 20 de octubre de 2023, lo atacó sin previo aviso, asestándole once puñaladas con un cuchillo que medía entre 10 y 15 centímetros.
No contento con eso, cuando José Miguel ya estaba tendido en el suelo, inconsciente y lleno de cortes, Nigel tuvo la desfachatez de patearle la cara y escupirle: «Con esto has saldado tu deuda«. Un acto que revela no solo la brutalidad del agresor sino también su falta total de humanidad.
Afortunadamente, un taxista que pasaba por allí vio el charco de sangre y dio aviso inmediato a emergencias. La Policía Nacional y Local llegaron rápidamente al lugar pero no pudieron hacer nada por salvar a José Miguel.
Tras intentar huir del lugar del crimen, Nigel fue detenido poco después por los agentes. Cubierto de sangre y alegando defensa propia, sus palabras chocaron frontalmente contra las imágenes grabadas por testigos que vieron todo lo ocurrido desde sus teléfonos móviles.
Poco tiempo después se supo que este individuo era socio de un bar donde había comenzado todo; una discusión acalorada acabó convirtiéndose en un salvaje ataque callejero. Y así es como una deuda se transformó en muerte.