El viernes pasado, el cuartel de Campos de la Guardia Civil se vio sacudido por una noticia que ha dejado a muchos con el corazón en un puño. Un policía local de Santanyí fue detenido por supuestos malos tratos a su pareja. La situación se tornó alarmante cuando la mujer, aterrorizada y en estado crítico, llegó al hospital alegando que había sufrido una caída accidental desde una escalera. Pero su amiga, que no podía quedarse callada ante la injusticia, rompió el silencio y reveló lo que realmente sucedió: «No se ha caído, le ha dado una paliza su marido».
Indignación en Santanyí
La noticia corrió como la pólvora en Santanyí, donde muchos conocen al sospechoso. Era un agente que llevaba dos años de prácticas y apenas hace unos días había pasado a ser fijo en la plantilla policial. Desde el Ajuntament confirmaron que está suspendido de empleo y sueldo mientras esperan una condena firme. Sin embargo, parece que antes de recibir esta notificación se dio de baja voluntaria.
A las 20:00 horas del mismo viernes, los agentes de la Guardia Civil procedieron a su arresto y enviaron un comunicado al consistorio para alertar sobre su situación como funcionario activo y portador de arma reglamentaria. Sin perder tiempo, el Ajuntament tomó medidas; lo apartaron inmediatamente de sus funciones y le retiraron la pistola.
Las lesiones sufridas por la mujer eran graves; según informes judiciales, él le propinó golpes en la cara y causó daños severos en su boca y ojo. También salió despedida contra una pared, fracturándose al menos una costilla. En el hospital presentaba fuertes dolores en la columna vertebral. Es conocido en Cala d’Or , pero este hecho ha generado un sentimiento colectivo de repulsión entre los vecinos.
A pesar del escándalo, la alcaldesa Maria Pons no ha querido pronunciarse públicamente sobre lo sucedido; sin embargo, quienes están cerca saben que es implacable ante situaciones así. Por otro lado, hay que destacar que la víctima no es mallorquina ni tiene familia aquí; por eso temía denunciar lo ocurrido debido a su vulnerabilidad. Hoy está recuperándose lentamente después de esa brutal agresión.
No podemos quedarnos callados frente a esta barbarie. Hay quienes claman por justicia: «Un cobarde y un salvaje. Enciérrenlo y tiren la llave».