Este miércoles, la tarde prometía ser tranquila en la cárcel de Palma, pero todo cambió cuando un recluso decidió hacer algo que dejó a todos boquiabiertos. Sí, habéis leído bien: este hombre, español y con un historial nada envidiable, se tragó una cuchilla de afeitar y una pila. ¡Increíble!
Alrededor de las seis y media, el hombre comenzó a sentirse mal. Los funcionarios no tardaron en darse cuenta de que algo iba muy mal y rápidamente alertaron a la Policía Nacional. ¿Qué le pasaba? Pues que había engullido esos dos objetos peligrosos y su estómago no estaba contento con ello.
Una rápida intervención
Los agentes llegaron al lugar, preocupados por el estado del preso. Lo trasladaron urgentemente al hospital Son Espases para que los médicos pudieran examinarlo. Ahí, después de unas pruebas rápidas (¡vaya forma de poner a prueba el sistema!), le dieron un laxante. Sí, como lo oís. Después de recibir la medicación adecuada, nuestro protagonista fue devuelto a su celda.
A veces parece que hay historias que solo pueden suceder en una película o en un libro absurdo. Pero aquí estamos, hablando de un hecho real que nos recuerda lo impredecible que puede ser el día a día en una prisión. Esperemos que esta experiencia le sirva para reflexionar… aunque sea solo un poco.