La noche del 23 de agosto se tiñó de tragedia en Cala Bona. Allí, en aguas que deberían haber sido un refugio para la diversión y la pesca, un joven de tan solo 20 años perdió la vida cuando su pequeño bote fue arrollado por un yate que navegaba a gran velocidad. Su tío, presente en ese momento fatídico, no ha dudado en declarar ante la jueza de Manacor que el yate La Luna iba descontroladamente rápido.
Un relato desgarrador
Mientras pescaban calamares en compañía de su primo, el hombre rememoró cómo la luz frontal del yate apareció como un fantasma en medio de la oscuridad. «Gritamos como locos», confesó con angustia, recordando cómo todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos. El patrón del lujoso barco, Dennis Viehof, un millonario alemán de 35 años, asegura no haber notado el impacto; sin embargo, las pruebas indican lo contrario. Ante la magistrada instructora, este multimillonario negó haber consumido alcohol esa noche.
No obstante, las circunstancias son claras: dos vidas están marcadas por esta imprudencia. La jueza ha tomado medidas drásticas al retirarle el pasaporte y su título como patrón de yate; está acusado de homicidio imprudente y omisión del deber de socorro. En esos instantes fatales donde la diversión se convirtió en horror, Guiem Comamala se encontraba en la zona más vulnerable del motor fuera borda y fue alcanzado por las hélices antes incluso de que los otros dos ocupantes pudieran reaccionar.