En una noche que debería haber sido de ayuda y solidaridad, lo ocurrido en Can Pastilla ha dejado a muchos con la boca abierta. Un hombre de 27 años, oriundo de Ecuador, fue arrestado por agredir al personal sanitario que llegó para atenderlo tras recibir una llamada de auxilio. ¿Y qué pasó? Pues que cuando los valientes profesionales de la salud llegaron al lugar, se encontraron con un espectáculo lamentable.
El individuo no solo les respondió con insultos, sino que también empezó a lanzar golpes y puñetazos como si fuera un ring de boxeo. Imagina la escena: una ambulancia estacionada, los sanitarios dispuestos a ayudar y él enganchado a la puerta lateral del vehículo, propinándole golpes mientras intentaba emprender la marcha. Así es difícil entender cómo algunos pueden tratar así a quienes solo quieren ayudar.
Un despliegue policial necesario
Los agentes de la Policía Nacional no tardaron en llegar. Al ver al joven en ese estado tan explosivo, tuvieron que sujetarlo para evitar que cayera al suelo y dejaran a los sanitarios continuar su camino. “¡No puedo creer lo que está pasando!”, debieron pensar aquellos policías al escuchar las amenazas e improperios dirigidos hacia ellos también.
A raíz de todo esto, después de hablar con el equipo médico y valorar la situación, el chico fue detenido por un delito de atentado. Una historia triste pero real, donde personas dedicadas a cuidar nuestra salud se ven envueltas en situaciones violentas solo porque alguien no sabe manejar sus emociones. Hay que reflexionar sobre este tipo de incidentes; ¿hasta dónde hemos llegado?