La historia que vamos a contar es de esas que nos revuelven el estómago y nos hacen cuestionar cuántas cosas nos quedan por cambiar. En Palma, un hombre ha sido detenido por la Policía Nacional tras intentar obligar a una empleada menor de edad a que le besara. Un hecho grave, sin duda, que saca a relucir las sombras del abuso de poder y la impunidad.
Los hechos ocurrieron el pasado jueves en un local del distrito de Llevant. La víctima, una adolescente que trabaja allí, se encontraba en el almacén hablando con su jefe sobre temas laborales cuando este, sin más preámbulo, le soltó: «Ven a darme un beso». Una petición fuera de lugar y totalmente inapropiada que ella rechazó al instante.
Un acto de valentía
A pesar de la presión ejercida por el agresor, quien no dudó en agarrarla del brazo con fuerza para intentar conseguir lo que quería, la joven logró zafarse y salir corriendo. Imaginen por un momento la angustia y el miedo que sintió. Después de hablar con sus amigos más cercanos, decidió dar un paso valiente: poner una denuncia ante la Policía Nacional.
No es fácil enfrentarse a situaciones así, pero gracias al trabajo de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM), se inició una investigación rápida. La menor relató cómo desde su llegada al trabajo había recibido comentarios incómodos sobre su apariencia por parte de su jefe. Decía que era buena empleada, pero nunca imaginó que esa relación laboral podría torcerse hacia algo tan oscuro como lo sucedido aquel día.
Finalmente, los agentes localizaron al presunto agresor y lo detuvieron como autor de un delito de agresión sexual. Esperamos que esta historia sirva para abrir los ojos sobre lo importante que es proteger a nuestras jóvenes en sus espacios laborales y garantizarles un entorno seguro donde puedan desarrollarse sin temor ni acoso.