En una noche cualquiera en Palma, un Renault Clio se convirtió en el protagonista inesperado de una historia que muchos no querrían vivir. Minutos antes de que el reloj marcara la medianoche del 1 de marzo, un radar de la Policía Local detectó a este temerario volante circulando a 111 km/h en un tramo donde la velocidad máxima permitida es de solo 40 km/h. Sí, lo leíste bien: ¡más del doble!
¿Qué pasó después?
La escena tuvo lugar en la calle Guasp, situada en el barrio del Coll d’en Rabassa. Los agentes de la Unidad Nocturna (UNOC) estaban atentos y, al notar el paso fugaz del vehículo, decidieron actuar. Al revisar los datos del radar, confirmaron lo que parecía increíble: aquel coche había superado todos los límites imaginables.
Ahora, el conductor podría enfrentarse a serias consecuencias. Según las leyes vigentes, sobrepasar los 60 km/h por encima de lo permitido en zonas urbanas no es una broma; se considera un delito contra la seguridad vial. Esto podría costarle hasta seis meses de prisión, o incluso penas más severas como multas e inhabilitación para conducir.
No olvidemos que esta situación nos recuerda lo crucial que es respetar las normas viales. La Policía Local no deja nada al azar y avisa: ‘Conducir como si estuviéramos en una carrera no solo pone en riesgo nuestra vida, sino también la de quienes nos rodean’.
A veces parece que algunos olvidan que detrás del volante hay vidas en juego. Esperemos que este incidente sirva como advertencia para todos aquellos que creen que pueden jugar con fuego sin consecuencias.