El pasado viernes, las calles de Palma fueron escenario de un incidente que nos recuerda la delgada línea entre la ley y el descontrol. Todo comenzó cuando una agente de la Policía Local, junto a su compañera, realizaba su rutina de patrullaje por la concurrida calle Sant Miguel. De repente, se encontraron con un grupo de vendedores ambulantes exhibiendo un sinfín de camisetas de equipos de fútbol que claramente no eran originales. Una situación habitual en nuestra ciudad, pero esta vez iba a tener un giro inesperado.
Un momento tenso y violento
Aprovechando el bullicio del momento, las agentes actuaron rápidamente y lograron requisar varias camisetas antes de que los vendedores pudieran darse a la fuga. Sin embargo, lo que parecía una intervención rutinaria se tornó en caos cuando dos jóvenes decidieron regresar para recuperar lo que creían suyo. En cuestión de segundos, se abalanzaron sobre una de las funcionarias. En medio del forcejeo, ella intentó controlar al agresor, pero recibió puñetazos y codazos en el gemelo.
El resultado fue devastador: el hombre logró escapar dejando atrás no solo las camisetas robadas sino también a una agente herida. La policía tuvo que solicitar refuerzos y desplegar unidades especiales por la zona para intentar dar con él. Aunque realizaron batidas intensas, el individuo sigue sin ser localizado.
La agente agredida ahora enfrenta una baja por una rotura fibrilar en su gemelo; un recordatorio doloroso de los peligros que enfrentan diariamente quienes están al servicio público. Este tipo de situaciones no pueden normalizarse; necesitamos reflexionar sobre cómo abordar estos problemas antes de que se conviertan en algo aún más grave.