En pleno corazón de Palma, una escena inusual se desarrolló el pasado 18 de octubre. Eran alrededor de las 14:30 cuando la Policía Local recibió un aviso en la calle Sant Miquel. Una encargada de una tienda alertó a los agentes sobre una mujer que, a toda prisa, se alejaba empujando un carrito rebosante de productos que no había pagado.
La sospechosa, española y con 45 años a cuestas, iba indocumentada y rápidamente intentó salir del paso negando lo evidente. Sin embargo, los policías no tardaron en darse cuenta de que lo que llevaba consigo aún tenía las etiquetas colgando. “No tengo ningún tiquet”, les dijo al ser interrogada sobre sus compras. Y es que el carrito contenía artículos valorados en casi mil euros –986,53 euros para ser exactos–, todos sustraídos sin ningún tipo de remordimiento.
Un acto descarado
La patrulla no dudó ni un momento y logró interceptarla justo a tiempo. La mujer insistía en que todo era suyo y había sido comprado legalmente, pero su historia no cuadraba. Tras revisar los objetos y encontrar las etiquetas intactas, quedó claro que su paseo era más bien un intento de escapar con lo ajeno.
Finalmente, fue detenida por hurto y llevada a dependencias policiales para ser identificada correctamente. Aunque pasó un tiempo bajo la custodia policial, pronto recobró la libertad tras verificar su identidad, quedando bajo la obligación de presentarse ante el juzgado cuando sea llamada.
Esta situación pone en evidencia cómo algunos pueden caer en actos tan despreciables como el robo sin pensar en las consecuencias. Las tiendas afectadas están decididas a seguir adelante y poner denuncia contra esta ladrona reincidente.