La historia que traemos hoy no es solo un relato más de desamor, sino un claro ejemplo de hasta dónde puede llegar la obsesión. En Palma, la Policía Nacional tuvo que intervenir para detener a una mujer que había llevado el acoso a niveles alarmantes. Todo comenzó tras la ruptura con su expareja, momento en el que ella decidió iniciar un verdadero asedio.
Imagínate recibir 200 llamadas en un solo día. Eso le ocurrió a este hombre, quien desesperado por la situación, optó por denunciar ante la UFAM. No se trataba solo de llamadas: al ver que él no respondía, esta joven pedía móviles prestados a desconocidos en plena calle para intentar contactarle. Una locura total.
Un acoso sin límites
En marzo, cuando ambos decidieron dar por concluida su relación, ella pasó de ser una exnovia dolida a convertirse en una sombra inquietante. Además de las constantes llamadas –que sumaban hasta 338 según las capturas que presentó el denunciante– también aparecía sin avisar ni motivo aparente en su trabajo y en su hogar. La situación se tornó insostenible.
Finalmente, hastiado y angustiado por esta conducta intrusiva, el hombre decidió ponerle fin y llevó el caso ante las autoridades. Tras recopilar todos los datos necesarios, la Policía arrestó a la mujer este miércoles pasado. Un desenlace duro pero necesario para frenar este tipo de situaciones que no deberían tener cabida en nuestra sociedad.