La historia comienza en Palma, donde una joven madre de 26 años decidió dejar a sus dos pequeños, uno de ellos un bebé, solos en casa mientras ella se iba de fiesta. Todo esto salió a la luz tras un aviso a la Policía Local sobre una agresión. Al llegar al lugar, los agentes se encontraron con un hombre herido, con sangre en la cabeza y marcas visibles de una pelea.
Un fin de semana que se volvió caótico
El varón relató entre sollozos cómo su pareja le había agredido durante una discusión tras regresar de una noche loca. Pero lo más alarmante era el estado de los niños: habían permanecido desatendidos durante horas. La mujer intentó justificar su ausencia diciendo que los había dejado al cuidado de su madre, pero cuando los policías contactaron con la abuela, esta negó haber tenido a los menores esa noche.
Los agentes descubrieron que la madre estaba vigilando a sus hijos a través de una cámara web instalada en casa. Una decisión irresponsable y peligrosa que pone en evidencia las prioridades erradas en momentos críticos. Ante este escenario y sin ningún familiar disponible para cuidar de los pequeños, la Policía tuvo que actuar y ponerla bajo investigación por abandono de menores y lesiones en el ámbito familiar. El padre fue atendido por servicios médicos y llevado al hospital Son Espases para recibir atención.
No podemos evitar preguntarnos: ¿dónde queda la responsabilidad? Esta situación nos invita a reflexionar sobre el cuidado infantil y las decisiones impulsivas que pueden tener consecuencias devastadoras.