En una mañana que prometía ser tranquila, la violencia se coló en un bar de El Rafal, Palma. Todo comenzó cuando un cliente le negó un cigarro a otro, desencadenando una reacción brutal y desmedida. El agresor, un ucraniano de 40 años, no dudó en sacar un bastón extensible y golpear a su víctima en la cabeza. ¿Por un simple cigarro? Sí, así de sorprendente y triste es la realidad.
Un momento que cambió todo
El incidente tuvo lugar el pasado sábado sobre las 10 horas. Según la Jefatura Superior de Policía, tras el golpe, el agresor salió corriendo del local como si llevara el peso del mundo sobre sus hombros. Pero su huida no duró mucho; fue interceptado poco después escondido en un portal cercano. Al llegar la policía al lugar, encontraron el bastón oculto en el hueco del ascensor.
Lo más inquietante es lo que sucedió antes de esa agresión. Testigos relatan cómo el hombre pidió con toda normalidad un cigarro a otro cliente y al recibir una negativa, decidió que era suficiente para arremeter con toda su furia. No solo le golpeó una vez; intentó repetir la acción mientras la víctima trataba de defenderse con los brazos.
Como si eso fuera poco, también destrozó parte del local donde ocurrió esta escena digna de una película de acción. Y aunque pensó que podía escapar sin consecuencias, pronto fue evidente que había llamado demasiado la atención; otros clientes alertaron a las autoridades.
La víctima terminó con heridas abiertas tanto en la cabeza como en uno de sus brazos y tuvo que ser trasladada al hospital para recibir tratamiento urgente. Allí le dieron varios puntos de sutura y realizaron pruebas por el golpe recibido.
A veces parece increíble cómo pequeñas decisiones pueden llevarnos a situaciones extremas. Este episodio nos recuerda lo frágil que puede ser nuestra convivencia diaria y lo rápido que puede desbordarse la situación ante la menor provocación.