Este miércoles, en la Audiencia de Palma, un joven de 25 años ha reconocido su culpabilidad en un caso desgarrador. Tres años y medio de cárcel son el precio que deberá pagar por violar a una niña de solo 11 años en un parque infantil y abusar de otra pequeña en la Colònia de Sant Pere, en Artà. Antes del juicio, este individuo ya había consignado 23.000 euros para indemnizar a las víctimas, aunque eso no borra el dolor causado.
Una historia que no debería repetirse
Los hechos sucedieron hace unos años, en septiembre de 2017. En aquel fatídico día, el joven se encontraba en el parque y decidió seguir a una niña hasta atraparla. La agarró del brazo con fuerza y la tiró al suelo; luego se puso encima de ella para desnudarla y cometer lo impensable. Desde entonces, la menor ha vivido atormentada por la ansiedad y el miedo constante de que algo así pueda volver a suceder.
Pero eso no es todo. Entre 2018 y 2019, aprovechando una relación amistosa con una niña de 13 años, volvió a cruzar límites al manosearla bajo la excusa de un abrazo. Detenido finalmente en 2021, se le diagnosticó un trastorno del espectro autista permanente; sin embargo, esto no puede justificar lo injustificable.
Ahora enfrentará su pena en un centro educativo especial antes de ingresar a prisión. A pesar del diagnóstico, hay actos que trascienden cualquier condición mental; hay situaciones que nos gritan que necesitamos proteger a nuestros niños más que nunca.