En un operativo que ha sacudido el barrio de La Soledat en Palma, la Policía Nacional ha llevado a cabo una impresionante acción contra el tráfico de drogas. Todo comenzó con la investigación del temido clan de ‘El Pablo’, conocido por su control en la venta de sustancias ilegales. Y vaya si han dado un mazazo.
Los agentes se encontraron con un verdadero búnker en el número 32 de la calle Randa, donde las puertas blindadas y los muros reforzados parecían gritar a los cuatro vientos que aquí se manejaban cosas serias. Armados con mazas y sierras radiales, los policías no tuvieron más remedio que trabajar duro para abrirse paso. Una vez dentro, lo que encontraron fue tan peculiar como alarmante: un hombre presuntamente encargado de la venta, una mesa modesta, un sofá desgastado, y hasta una figura del buda de la suerte. Pero eso no es todo; también hallaron cocaína y dinero que el traficante intentó deshacerse arrojándolo por una ventana al patio interior.
Un golpe contundente a la delincuencia
La redada del lunes dejó tras de sí cinco detenidos, todos españoles. En total, se incautaron más de un kilo de cocaína, un machete y billetes escondidos aquí y allá. Pero lo verdaderamente llamativo fueron las dos plantaciones descubiertas: 274 plantas de marihuana que estaban listas para ser cosechadas o vendidas. Los efectivos llevaban meses tras este caso; cada rincón inspeccionado les acercaba más a desmantelar esta red criminal.
No podemos pasar por alto cómo participaron diferentes unidades policiales: desde los expertos en crimen organizado hasta guías caninos e incluso medios aéreos. Durante esta operación monumental, dejaron claro que no hay lugar para el narcotráfico en nuestra comunidad. Y así fue como también se localizó otra plantación inicial con 87 plantas más.
Aquellos interesados en contribuir a erradicar estas actividades ilícitas pueden hacerlo fácilmente denunciando anónimamente cualquier sospecha a través del correo electrónico antidroga@policia.es o directamente al 091. Este lunes nos recordó que unidos somos más fuertes ante el narcotráfico; cuando la comunidad se involucra, los resultados son palpables.