Cristian Lacoma, un empresario y culturista de Mallorca, se encuentra en una encrucijada tras su detención en Medellín a principios de febrero. Este hombre, que ha vivido años evadiendo la Justicia española por tráfico de anabolizantes, está ahora bajo la custodia de la Interpol y espera ansiosamente ser extraditado. Desde los calabozos colombianos, nos ofrece una visión cruda y sincera de su situación.
Una entrega consciente
En sus propias palabras: «Gracias a Dios estoy bien, aunque podría estar mejor…» Cristian lleva 40 días privado de libertad en condiciones que él mismo describe como insostenibles. La lentitud con la que las autoridades están manejando su caso le hace sentir como si estuvieran olvidando su existencia. Pero hay algo más detrás de su historia; el propio Cristian aclara que no fue capturado sino que se entregó voluntariamente a migración: «Si no tengo causas ni delitos aquí, ¿qué podían hacerme?».
Su partida de Mallorca no fue simplemente un intento de huir. Él dice claramente: «Mi intención nunca fue escapar». Por motivos judiciales y amenazas a su vida, se vio obligado a cruzar el océano para empezar una nueva vida lejos del peligro. «Estuve siempre en contacto con las autoridades», asegura, insistiendo en que jamás cerró las puertas al diálogo.
La vida en Colombia parecía prometedora; levantándose temprano para entrenar y con planes ambiciosos para abrir un gimnasio especializado y un laboratorio legal. Sin embargo, finalmente entendió que era hora de regresar a España para enfrentar lo que había dejado atrás: «Quiero pagar por mis errores», afirma con determinación.
Cristian enfrenta al menos siete causas pendientes en España y más de diez años tras las rejas. A pesar del peso sobre sus hombros, tiene claro que desea afrontar cada uno de esos cargos: «Es mi única forma de liberarme del pasado». Reconoce haber admitido culpabilidad en varias ocasiones pero también defiende su inocencia frente a acusaciones más graves: «Nunca fui narcotraficante».
La historia de Cristian Lacoma es una mezcla compleja de lucha personal y búsqueda de redención. Enfrentándose a sus demonios desde el otro lado del Atlántico, espera pronto poder dar ese paso decisivo hacia una nueva etapa en su vida.