La tranquilidad de Banyalbufar se vio interrumpida la madrugada del 5 de enero, cuando la Guardia Civil detuvo a dos hombres españoles de 35 años, presuntamente responsables de una serie de robos que dejaron a más de uno con el corazón encogido. Estos dos delincuentes, que ya tenían un historial manchado por delitos similares, decidieron aprovechar la oscuridad para forzar la entrada a dos hoteles y un restaurante.
Todo comenzó en un hotel donde, armados con una palanca, hicieron volar la puerta y se llevaron consigo 1.300 euros en efectivo, además de ordenadores y tablets. Pero no pararon ahí; su siguiente parada fue otro hotel donde arramblaron con una caja registradora y varias botellas de alcohol. Y como si fuera poco, terminaron su noche en un restaurante donde también se apoderaron de móviles y más dinero.
Investigación rápida y efectiva
Los agentes del puesto de Pont d’Inca y Esporles no tardaron en actuar tras recibir las denuncias. Con las imágenes captadas por las cámaras de seguridad como pista principal, comenzaron a seguir el rastro hasta dar con estos sujetos. Fue así como este miércoles los arrestaron, poniendo fin a una noche que podría haber terminado mucho peor para los establecimientos afectados.
Aunque ahora están tras las rejas, lo cierto es que su historia nos recuerda cómo algunos deciden tirar todo a la basura por unos momentos efímeros de beneficio personal. Mientras tanto, Banyalbufar respira aliviado sabiendo que sus ladrones están bajo custodia.