En el tranquilo entorno de Calvià, donde el sol brilla con fuerza, se ha destapado una historia que ha dejado a más de uno con la boca abierta. Dos jóvenes, de apenas 22 y 23 años, han sido señaladas por la Guardia Civil por su implicación en una serie de robos que han sacudido establecimientos en Santa Ponça y Andratx. Todo comenzó en febrero, cuando los dueños de varias tiendas denunciaron el hurto de perfumes que sumaban más de 2.000 euros. Una suma considerable para cualquier pequeño negocio.
Un plan bien orquestado
Los responsables del comercio no podían creer lo que estaba sucediendo. Tras revisar las cámaras y unir fuerzas con las autoridades, lograron identificar a tres personas como las autoras del delito. La investigación avanzó y, aunque inicialmente se centró en una sola mujer, pronto se hizo evidente que había más en esta historia.
Con astucia, los agentes siguieron el rastro hasta dar con las otras dos implicadas. Este martes fue un día clave; finalmente lograron localizarlas e iniciar su investigación. La comunidad observa atenta cómo se desenreda este caso que recuerda a aquellos relatos que parecen sacados directamente de una novela policial.
Los robos son un recordatorio doloroso para muchos comerciantes: cada perfume perdido es un esfuerzo económico tirado a la basura. Así es la vida en nuestras calles; entre luces y sombras nos enfrentamos a realidades complejas. Y mientras tanto, nosotros seguimos aquí, pendientes del desenlace.