En Palma, la historia de una mujer que parece haber cruzado la línea entre lo ético y lo ilegal ha captado la atención de todos. La Policía Nacional, a través del Grupo de Delincuencia Económica y Delitos Tecnológicos, ha detenido a esta mujer española tras descubrir que accedió sin permiso a la base de datos de clientes de su anterior trabajo. Utilizando las credenciales de un compañero, logró entrar en los archivos confidenciales y eso no pasó desapercibido.
Un acceso indeseado
La trama se destapó cuando una empresa presentó una denuncia al notar accesos sospechosos a su servidor. Los agentes tomaron cartas en el asunto y comenzaron a investigar; rápidamente se dieron cuenta que esos accesos ilegales provenían de otra empresa con servicios similares. La ex-empleada había aprovechado un escritorio remoto desde su nuevo puesto para espiar información sensible.
Con pruebas contundentes en mano, los policías lograron demostrar que estos accesos no autorizados habían sido realizados desde su dispositivo personal. Así, se materializó la detención por un delito grave: descubrimiento y revelación de secretos. Una clara advertencia sobre hasta dónde puede llegar alguien por información privada.