La semana pasada, la Policía Nacional dio un giro inesperado a una historia que podría haber pasado desapercibida si no fuera por la valentía de una octogenaria. Esta mujer, que solo buscaba hacerse unas pruebas médicas, dejó su bolso en una taquilla del hospital, confiando quizás demasiado en la seguridad del lugar. Pero esa confianza fue traicionada por otra paciente del centro sanitario que decidió aprovecharse de la situación.
Un robo que deja huella
Los hechos sucedieron el 21 de enero y lo que parecía un día rutinario se convirtió en una pesadilla para nuestra protagonista. Nueve días después, cuando intentó sacar algo de dinero en el banco, se encontró con una realidad aterradora: le habían robado más de 4.000 euros utilizando sus tarjetas de crédito. ¿Quién haría algo así? Esa es la pregunta que todos nos hacemos.
La víctima no dudó en presentar una denuncia en la Comisaría de Distrito Oeste y ahí comenzó una investigación que destaparía las malas intenciones de la detenida. Resulta que esta mujer había sustraído dos tarjetas del bolso olvidado y, tras eso, se dedicó a hacer extracciones en cajeros y gastar a sus anchas en un salón de juegos.
No es la primera vez que esta delincuente intenta engañar a alguien; ya había sido denunciada previamente por robarle a una conocida. Así es como algunos individuos piensan que pueden jugar con la vida y los ahorros ajenos sin pensar en las consecuencias. ¡Qué triste! La comunidad no puede permitir estos actos. La confianza se ha roto y debemos estar alerta.