Era una noche cualquiera en Palma, cuando un conductor de 39 años, originario de Bolivia, decidió que era buena idea ponerse al volante tras haber bebido más de la cuenta. Pero su intento por eludir a la Policía Local no resultó como esperaba. El suceso tuvo lugar el pasado lunes en la barriada de Pere Garau, donde este hombre fue ‘pillado’ por los agentes a pesar de sus esfuerzos por pasar desapercibido.
Una maniobra fallida y peligrosa
A las 01:45 de la madrugada, una patrulla de la Unidad de Seguridad Integral (USEI) se encontraba realizando su ronda habitual por la Calle Manacor. De repente, avistaron un vehículo que circulaba a una velocidad sospechosamente lenta y sin luces encendidas. «Iba a una velocidad anormalmente reducida», comentaron los policías al recordar el momento. No tardaron en activar las señales luminosas para indicarle que se detuviera.
Finalmente, lograron parar al conductor en la calle Lluís Martí y lo que encontraron no fue nada bueno. Los agentes notaron «claros síntomas» de que había estado bebiendo y decidieron someterlo a las pruebas pertinentes. El resultado dejó claro que había sobrepasado todos los límites: ¡0.74! Tres veces más del límite permitido.
Pero eso no fue todo. Al consultar los datos del hombre con la DGT, descubrieron que su permiso había sido revocado temporalmente debido a una sentencia del Juzgado Penal 8 de Palma. Así que aunque no lo arrestaron en el acto, sí quedó bajo investigación por dos delitos graves: conducir ebrio y hacerlo sin licencia válida.
A medida que pasaba el tiempo, este individuo se dio cuenta de lo grave de su situación; le comunicaron que debía presentarse a un juicio rápido y su coche fue retirado con grúa municipal hacia el depósito correspondiente. Una historia más para recordar cómo decisiones imprudentes pueden llevarnos a situaciones complicadas.