El pasado viernes, una escena digna de una película se desató en el Pont d’Inca. A las 8:30 de la mañana, un hombre de 45 años entró en un banco y mostró una pistola simulada a una empleada, exigiendo que le entregara todo el dinero. Con 9.000 euros en mano, salió corriendo del lugar como si el tiempo no existiera.
De la captura a la libertad
Pero su escapatoria no duró mucho. La Guardia Civil montó un operativo impresionante y localizó al sospechoso justo cuando llegaba a su casa en Verge de Lluc. Lo que muchos no esperaban era que, tras ser arrestado, este individuo fuera puesto en libertad por la jueza de guardia esa misma noche. Sin antecedentes penales previos, ¿qué mensaje estamos enviando? Nos deja pensando sobre cómo estas decisiones pueden afectar nuestra seguridad.
Las autoridades encontraron incluso el arma utilizada en el asalto tirada en un torrente y lograron recuperar todo el botín robado. Esos momentos tan intensos nos hacen reflexionar sobre la justicia y cómo a veces parece jugar con nosotros. En fin, seguimos esperando respuestas claras ante hechos como estos.