Este viernes por la mañana, la calma del Pont d’Inca se vio sacudida por un suceso que nadie esperaba. Un hombre de 45 años, con nacionalidad española, decidió que era el momento perfecto para asaltar un banco. Pero lo que parecía una acción desesperada terminó convirtiéndose en su peor decisión.
Alrededor de las 8:30 horas, este individuo entró en una entidad bancaria ubicada en la Avenida Antonio Maura y, como si de una película se tratara, mostró a una empleada una pistola simulada que llevaba escondida bajo su cazadora. Con voz firme y mirada desafiante, exigió que le entregaran todo el dinero en efectivo.
La rápida respuesta de la Guardia Civil
Con un botín de 9.000 euros, salió corriendo del banco y se dio a la fuga. Pero aquí es donde la historia da un giro inesperado. La Guardia Civil no tardó en movilizarse y desplegar un gran operativo para atrapar al ladrón. Varias patrullas recorrieron la zona hasta que lograron identificarlo justo cuando llegaba a su casa en Verge de Lluc.
No solo eso; los agentes también encontraron el arma utilizada durante el atraco escondida en un torrente cercano. En cuestión de horas, no solo recuperaron el dinero sustraído sino que también llevaron al delincuente tras las rejas.
A veces parece que los criminales subestiman a las fuerzas del orden, pero esta vez quedó claro que las decisiones impulsivas pueden llevar directo a la cárcel.