Este martes, el joven que había estado tras las rejas casi tres semanas salió de la prisión de Palma. Su historia es desgarradora y nos deja muchas preguntas. Este padre, cuyo nombre permanece en el anonimato, se vio envuelto en un terrible accidente el pasado 7 de octubre en la rotonda de Son Ferriol, donde su pequeña hija de solo tres años resultó herida.
Una noche fatídica
La madrugada del viernes comenzó como cualquier otra noche, pero todo cambió cuando este hombre decidió ponerse al volante sin tener el permiso necesario. El coche se salió de la carretera y su hija, que lamentablemente no llevaba puesto el cinturón de seguridad, sufrió graves lesiones en el pecho debido a un fuerte golpe. Esto le provocó un neumotórax y afectaciones en sus costillas.
Justo después del accidente, un buen samaritano se detuvo para ayudar. Sin embargo, lo que ocurrió a continuación fue aún más alarmante: el padre se mostró violento y agredió al testigo para apoderarse de su vehículo. En una carrera desesperada por llegar al hospital Son Llàtzer, la tensión estaba en el aire. Allí, entre amenazas e inquietud, los miembros de un conocido clan familiar incluso pusieron en jaque a las enfermeras.
Finalmente, la Guardia Civil intervino y arrestó al joven en el hospital. Tenía una reclamación judicial pendiente y había puesto en riesgo no solo su vida, sino también la de su hija y su pareja. Por eso mismo, horas después del incidente, un juez decidió enviarlo a prisión.
A pesar del sufrimiento causado por sus decisiones imprudentes, ahora tendrá que presentarse cada quince días ante los tribunales y le han retirado el pasaporte. Esta historia nos recuerda lo frágil que puede ser la vida y lo importante que es asumir responsabilidades.