El jueves, en el juzgado de lo Penal de Palma, se vivió un momento cargado de emociones. Quince meses de prisión y una multa de 1.980 euros; eso fue lo que aceptó el hombre que, en diciembre de 2022, cambió la vida de dos familias para siempre al arrollar a dos menores en la carretera entre Algaida y Llucmajor. Este conductor español, que ahora tiene 49 años, decidió huir tras el impacto, dejando atrás a los chicos y una tragedia inminente.
La noche fatídica
Todo ocurrió alrededor de las 19.50 horas del 7 de diciembre hace casi dos años. El acusado regresaba a casa después de su jornada laboral y había tomado unas cervezas cuando perdió el control al volante de su Mitsubishi Montero TT. En ese momento fatídico, a una velocidad desmesurada, arrolló a dos hermanos —de 15 y 16 años— que caminaban tranquilos al lado del camino.
No se detuvo ni un segundo; abandonó la escena mientras uno de los chicos perdía la vida horas después en el hospital debido a las graves heridas que sufrió. El otro hermano también quedó con lesiones serias por todo su cuerpo. Es desgarrador pensar en cómo un instante puede arruinar tantas vidas.
A pesar del horror cometido, la defensa del acusado logró que no cumpliera prisión inmediata si prometía no delinquir durante tres años más. Es inquietante ver cómo este tipo de decisiones pueden parecer demasiado benevolentes ante tal irresponsabilidad. La Fiscalía pedía inicialmente multas mucho mayores y penas más severas por homicidio imprudente y abandono del lugar del accidente; sin embargo, se llegó a este acuerdo final que deja muchas dudas sobre la justicia.
En medio del dolor e indignación generalizada, lo único positivo es que las víctimas fueron indemnizadas por la aseguradora. Pero ¿es suficiente? La comunidad espera respuestas firmes ante situaciones tan devastadoras como esta.