El 9 de febrero, una historia oscura se vivió en La Vileta, donde la Policía Local de Palma tuvo que intervenir ante un caso alarmante. Un hombre, de 40 años y originario de Venezuela, fue arrestado tras retener durante horas a su expareja en su hogar y robarle tanto su documentación como su teléfono móvil. Todo esto ocurrió en plena madrugada, cuando se desató una discusión que rápidamente escaló a la violencia.
Un grito de auxilio
La mujer, visiblemente afectada, logró salir a la calle y contarle a los agentes que había sido agredida por quien todavía consideraba su expareja. Aunque convivían juntos, el ambiente era todo menos seguro. Durante el forcejeo, ella fue zarandeada y no pudo hacer nada mientras él se apoderaba de sus pertenencias más personales antes de dejarla marchar.
Con un nudo en el estómago y lágrimas en los ojos, la víctima relató que sufría continuos maltratos físicos. Los policías no tardaron en identificar al presunto agresor; él admitió haber tenido una acalorada discusión pero negó cualquier tipo de agresión. Aun así, reconoció haberla mantenido retenida en su casa durante casi una hora. Finalmente, los agentes decidieron actuar y lo detuvieron.
Tras ser trasladado a las dependencias policiales para formalizar las diligencias pertinentes, el hombre fue puesto posteriormente en libertad. Sin embargo, este caso es solo un recordatorio más de lo inaceptable que es la violencia machista y lo urgente que es actuar para erradicarla.