La tarde del miércoles, Palma se vio sacudida por un incidente que muchos preferirían olvidar. Un hombre de 33 años, natural de Ecuador, fue detenido tras arrasar con más de una veintena de coches estacionados. Pero eso no es todo; además, amenazó con un cuchillo a dos jóvenes que solo pasaban por allí. La situación se tornó tan caótica que el propio agresor terminó gravemente herido y tuvo que ser llevado al hospital de Son Espases.
Un testigo inesperado
Todo comenzó alrededor de las 19:30 en Son Espanyolet, cuando un agente fuera de servicio se dio cuenta del despropósito. Este policía observó cómo el individuo destrozaba vehículos y mobiliario urbano a su paso, como si estuviera en una especie de rabieta infantil. Al ver la escena, no dudó en alertar al 092 y pronto se dio cuenta de que el hombre intentaba robar un patinete eléctrico a unos chicos desprevenidos.
Cuando el agente se identificó como policía e intentó intervenir, la situación ya había escalado demasiado. Una patrulla del equipo de Seguridad Integral (USEI) llegó rápidamente al lugar, pero el hombre trató de darse a la fuga. Sin embargo, no logró ir muy lejos; los agentes lo alcanzaron a pocos metros. Y ahí fue donde todo se complicó aún más: al arrestarlo, notaron que tenía una herida considerable en una mano.
Dada su agresividad y estado crítico, los sanitarios del SAMU 061 tuvieron que llevarlo bajo custodia policial al hospital para atender esa hemorragia importante.
Los daños fueron evidentes: un total de 21 vehículos con arañazos visibles, un coche con una rueda pinchada y hasta una maceta y una papelera rotas. La Policía Local ya ha comenzado a contactar a los afectados para informarles sobre lo sucedido y recoger sus denuncias. Este episodio nos recuerda lo frágiles que pueden ser nuestras rutinas cotidianas frente a actos tan insensatos como este.