Este martes, el ambiente en los juzgados de Inca era tenso. Allí se encontraba el hombre que, impulsado por una discusión acalorada, atacó a su hermano con un martillo. Todo ocurrió en sa Pobla, donde la violencia se desató por una supuesta acusación de robo hacia su madre. El agresor, un español de 43 años, ha sido enviado a prisión tras ser acusado de intento de homicidio. La víctima, de 54 años, lucha por su vida en la UCI del hospital Son Espases en Palma.
Un día cualquiera que se tornó violento
La tarde del pasado domingo, alrededor de las 14.40 horas, la calma del hogar familiar se rompió. En el número 188 de la calle Gran, lo que comenzó como una simple conversación se transformó rápidamente en un verdadero caos. En medio de gritos y reproches sobre dinero y visitas inesperadas, el conflicto escaló hasta niveles insospechados.
En un momento dado, el ahora detenido salió corriendo hacia su taller de pinturas y regresó empuñando un martillo. ¿Puede haber algo más desgarrador que ver a tu propio hermano caer al suelo? Eso fue lo que ocurrió; golpe tras golpe. La víctima quedó tendida allí mismo, mientras la desesperación llenaba el ambiente.
Los vecinos escucharon los gritos y no tardaron en llamar a la policía. Y aquí viene lo increíble: quien hizo la llamada fue el propio agresor. “La he liado”, confesó sin pudor alguno cuando llegaron los agentes de la Policía Local. La Guardia Civil tomó las riendas de la investigación encontrando incluso la herramienta utilizada para llevar a cabo este acto tan brutal.
Es triste ver cómo las relaciones familiares pueden llegar a romperse así; parece que hay algo más profundo detrás de esta historia que solo una discusión momentánea. Con cada noticia como esta nos preguntamos: ¿hasta dónde podemos llegar cuando las tensiones aumentan?