La mañana de este martes, el ambiente en los juzgados de Inca era tenso. Allí, custodiado por dos agentes de la Guardia Civil, se encontraba un hombre de 43 años, nacionalidad española y una historia que contar. Este individuo, acusado de intento de homicidio, había atacado a su propio hermano con un martillo en un arrebato de furia.
Una discusión que terminó en caos
Todo comenzó el pasado domingo alrededor de las 14:40 en su hogar, donde la víctima convivía con su madre. En medio de una discusión acalorada, el agresor acusó a su hermano de robarle dinero a su progenitora y tener a dos amigos indeseables quedándose en casa. Las palabras volaron y pronto se convirtió en algo mucho más peligroso.
En un momento dado, como si estuviera poseído por una rabia incontrolable, salió corriendo hacia una empresa de pinturas situada cerca y regresó empuñando un martillo. Lo que siguió fue brutal; golpeó a su hermano repetidamente en la cabeza hasta dejarlo tendido en el suelo de la cocina. La escena era desgarradora.
Los servicios de emergencia llegaron rápidamente al lugar tras recibir una llamada del propio agresor que sin pestañear confesó: “La he liado”. Era evidente que él mismo no podía creer lo que había hecho. La víctima fue trasladada urgentemente al hospital Son Espases de Palma donde ingresó en estado crítico, luchando por su vida.
Las autoridades no tardaron en hacerse cargo del caso y realizaron una exhaustiva inspección ocular en el domicilio donde encontraron el martillo incriminado. Una imagen perturbadora que nos recuerda cuán frágil puede ser la línea entre la familia y la violencia.