El pasado jueves, una sala del juzgado de lo Penal número 3 en Palma se convirtió en el escenario de un drama que ha captado la atención de muchos. Dos jóvenes se enfrentaron a acusaciones graves tras denunciar una violación que, según la Fiscalía, podría haber sido falsa. La historia se remonta a diciembre de 2021, cuando todo parecía indicar que esas chicas se verían arrastradas por un torbellino judicial sin precedentes.
Un relato confuso y doloroso
En la vista, ambas defendieron su versión con nerviosismo, asegurando que no recordaban nada y que nunca dieron su consentimiento para lo ocurrido esa noche. “No nos acordábamos de nada”, confesó una de ellas. Hasta llegaron a plantearse si alguien les había puesto algo en las copas durante su encuentro en la discoteca donde conocieron al chico involucrado.
A pesar de los audios y mensajes que el fiscal presentó como evidencia, donde una joven relataba detalles íntimos horas antes del incidente, el tribunal consideró que no había suficientes pruebas para afirmar que habían mentido deliberadamente al presentar su denuncia. “Es difícil determinar si existió denuncia falsa o no”, señaló la magistrada en su fallo.
Las jóvenes contaron cómo esa madrugada terminó en casa del hombre implicado y dejaron claro que hoy tienen certeza sobre lo sucedido: “Las relaciones no fueron consentidas”. Y aunque denunciaron once días después porque esperaban resultados médicos, el daño ya estaba hecho: un hombre arrestado y una reputación manchada por sospechas.
Al final del juicio, quedó claro que hay más preguntas que respuestas. ¿Hasta dónde llegan las sombras de esa noche? La incertidumbre persiste y el caso sigue resonando entre quienes creen en la justicia pero también temen ser víctimas del sistema.