El pasado sábado, a eso de la medianoche y media, un insólito accidente tuvo lugar en la calle Manacor de Palma. Un conductor, con más de una copa de más, decidió que era buena idea subirse a la acera y, como si de un videojuego se tratara, arrancar un semáforo de su base. A pesar del tremendo espectáculo que ofreció su Opel Corsa blanco al chocar contra el señalizador peatonal, el hombre salió ileso. ¡Vaya suerte!
Un momento tenso con las autoridades
La Policía Local recibió el aviso y rápidamente una patrulla de la Unidad Nocturna (UNOC) se trasladó al lugar. Al llegar, los agentes encontraron el coche hecho unos zorros y al conductor mostrando claros síntomas de embriaguez. Pero lo mejor llegó cuando le solicitaron que se sometiera a la prueba de alcoholemia: él, lejos de colaborar, se puso agresivo no solo con los policías sino también con los sanitarios y el servicio de grúas que llegó para retirar su vehículo.
Ante esta negativa rotunda, quedó claro que iba a tener que enfrentarse a serias consecuencias. La Policía le informó que estaba siendo investigado por sus acciones imprudentes y peligrosas: conducir bajo los efectos del alcohol nunca es una broma. Y como recordatorio para todos nosotros, este tipo de comportamientos pueden acarrear penas que van desde multas hasta trabajos comunitarios e incluso meses tras las rejas.
Así que ya saben, amigos: más vale un taxi o transporte público antes que arriesgarse a acabar con un semáforo en la acera. La vida es demasiado valiosa para tirarla a la basura por unas copas.