En una tranquila madrugada en Llucmajor, el silencio se rompió cuando una familia de cuatro miembros, incluidos dos niños pequeños de 7 y 10 años, tuvo que ser evacuada a toda prisa al hospital Son Llàtzer. Todo ocurrió alrededor de la una, cuando recibieron el aviso alarmante del 112 sobre una posible intoxicación por monóxido de carbono en su hogar.
Una noche que pudo haber sido trágica
Los equipos de emergencias no perdieron ni un segundo y se movilizaron rápidamente hacia el lugar. Con agilidad y determinación, lograron sacar a los afectados del interior antes de que la situación pudiera empeorar. Dos ambulancias esperaban listas para llevarles al hospital, donde fueron atendidos con urgencia. Afortunadamente, según los últimos informes, su estado no era grave; un alivio inmenso para todos.
Mientras tanto, la Guardia Civil ha tomado las riendas de la investigación para esclarecer cómo sucedió este inesperado episodio. Es un recordatorio doloroso pero necesario sobre los peligros invisibles que pueden acechar en nuestros propios hogares. ¿Cuántas veces hemos dado por sentado nuestra seguridad? Este es un llamado a estar alerta y cuidar lo más importante: nuestra familia.