La madrugada del pasado fin de semana, la rotonda de Son Ferriol se convirtió en el escenario de una tragedia que nadie esperaba. Un padre sin carnet de conducir estaba al volante cuando perdió el control de su coche, un potente BMW que ya había protagonizado una peligrosa persecución meses atrás entre Magaluf y Portals. El resultado fue devastador: su hija de solo tres años terminó gravemente herida.
Todo ocurrió alrededor de las cuatro, en medio de la oscuridad, cuando el joven no pudo manejar la velocidad a la que circulaba y se estrelló. Lo más alarmante es que la menor no llevaba el cinturón de seguridad, lo que agravó sus lesiones, incluyendo un neumotórax y daños en las costillas. En cuestión de minutos, un conductor solidario se detuvo para ofrecer ayuda a la familia; sin embargo, lo que debería haber sido un gesto amable se tornó en algo inesperado.
Tensión y violencia tras el accidente
En vez de agradecer la asistencia, este padre descontrolado reaccionó con violencia. Se abalanzó sobre el buen samaritano e incluso le quitó su vehículo para llevar a su hija al hospital de Son Llàtzer a toda prisa. ¿Hasta dónde llegamos? La situación se complicó aún más en el hospital cuando miembros del clan familiar comenzaron a amenazar a enfermeras preocupadas por la salud de la niña.
Afortunadamente, después de momentos tensos y angustiosos, las autoridades lograron detener al hombre por una orden judicial pendiente desde hace tiempo. La pequeña fue trasladada a la UCI pediátrica en estado delicado, pero con suerte su evolución ha ido mejorando poco a poco. Una historia llena de dolor y decisiones irresponsables que nos hace reflexionar sobre nuestras responsabilidades como padres.