¿Te imaginas la escena?
Así, sin esperarlo, un joven de 28 años decidió que manejar borracho era una buena idea… y terminó estampándose contra la rotonda del Camí dels Reis. La cosa pasó un día cualquiera, el 31 a eso de las 2:40 de la mañana. Encima, ¡el tío ni se lastimó!
Un accidente que asustó a todos
Cuando la Policía Local llegó, tras recibir la llamada del 092, encontraron el coche hecho un lío contra el bordillo. Imagínate, el vehículo quedó en un estado increíble… Pero lo que más sorprendió a los agentes fue ver al conductor, que, para variar, olía a alcohol por todos lados.
Y el culpable lo admite todo
Según decía el chico, se había pasado bebiendo un buen rato antes de intentar hacer sus acrobacias en la rotonda. Todo se complicó y perdió el control de su coche. Y bueno, para rematar, la prueba de alcoholemia le salió a casi cuatro veces lo permitido, con 0,99 mg/l. ¡Vaya locura!
Una lección que no aprendió
De momento, su coche tuvo que ser retirado por una grúa, y él, pues ya sabes, se quedó como investigado. La verdad sea dicha, me imagino que muchos se estarán preguntando: ¿realmente vale la pena arriesgarse así? En fin, ¡qué locura!